quarta-feira, 30 de agosto de 2017

Como joya de carne



Como joya de carne, como rosa de vida,
desnuda te sentabas encima de mis piernas.
Eras como una rosa abierta en un ciprés,
como una mariposa en una calavera.

Dios creaba de nuevo el paraíso
si tu risa de oro y plata bordaba mi tristeza.
Yo venía del mundo de los muertos, tan sólo
por tenerte en mis manos temblorosas y ciegas.

Después la brisa que eras tú se fue cantando...
Se apagó el sol. Ya nunca volvió el alba a la tierra.
Y en la sombra constante te perseguí, llorando
como un niño, de cima en cima, en las estrellas.


por Juan Ramón Jiménez
fotografia de autor desconhecido

segunda-feira, 28 de agosto de 2017

En la ardentía del placer me has desnudado



En la ardentía del placer me has desnudado
todo: tus senos tibios, dulces como la muerte,
tus brazos imprevistos con sus hierbas de luto,
la misteriosa pesadilla de tu vientre…

El placer ha sentido todo, bajo sus manos,
bajo sus labios, bajo sus fantasías, entre
la locura sin nombre de todos los ardores
un fuego de colores en un fuego de fiebres.

Luego, un pudor que torna de tu inocencia antigua
te hace, si te sonrío, rojecer levemente
y te arreglas tus faldas y te guardas tus pechos
confusa, con un aire dulce y adolescente

por Juan Ramón Jiménez
fotografia de David Hamilton

sábado, 19 de agosto de 2017

Cuando te levantaba las faldas perfumadas



Cuando te levantaba las faldas perfumadas
roja, como una rosa, tu cara era una risa;
tus ojos negros eran más negros y más blandos,
todo el aroma de tu cuerpo se encendía.

Y sobre la locura del instante del estío
te cegaba los ojos tu cabellera tibia.
Un mohín de fastidio replegaba tu labio
y mostrabas tus dientes de luminosa china…

Nunca el reproche tuvo tibieza ni amargura,
te dabas toda porque sí, porque querías,
y las rosas quemadas de tu jardín con sol
ornaban con fragancia de oro tu fatiga.

por Juan Ramón Jiménez
fotografia de autor desconhecido

domingo, 13 de agosto de 2017

¡Hermana!



¡Hermana! Deshojábamos nuestros cuerpos ardientes
en una profusión sin fin y sin sentido…
era otoño y el sol —¿te acuerdas?— endulzaba
tristemente la estancia de un fulgor blanquecino…

Luego —los ojos grandes como carbones rojos—
te arreglabas la toca, el velo… y sin ruido
te ibas, como una sombra, a la capilla aquella
perdida entre opulentos rosales amarillos…

Venían días tristes en que te recogías…
mi amor se hacía más inmenso y más sombrío
y cuando tú surgías, más pálida que el agua,
encontrabas mi pecho como un pájaro el nido…

Tú creías que Dios te miraba… En las tardes
de huracán y tormenta temblorosa de frío
ibas, los ojos bajos, pegada a las paredes,
con el corazón asustado como un niño.

por Juan Ramón Jiménez
fotografia de Ruslan Lobanov

segunda-feira, 24 de julho de 2017

Cunilingus



Una rosa abierta, desgarrada
de pliegues rosaroja
esperando tu boca.

Tu experimentada boca
tu boca loca, de lengua loca.

Vuelvo a pedirlo, desde que
dejasteis temblando mi alma
herida de suspiros y vacíos.

Mis caderas suben y bajan
mi garaganta grita
se retuerce mi cuerpo.

Tus dedos aprietan la piel que nace
debajo,
mientras juegas al efecto negativo
con la lengua.

LLegas y te enfrentas sin pedir
permiso, mientras las manos
recorren la madera lustrosa
de hombre.

Cerrar los ojos convencida
que estas con tus alas desplegadas
ángel maldito, adictivo y entregado.

Cae la tarde, y tambien la espuma
sobre mi vientre
tus olas se han venido rabiosas
descaradas y violentas.

La tibieza de las células derramadas
por doquier sobre mi espalda
transformada en agua alimenticia,

No estás...
te has ido con la escarcha de la mañana
a mi me han brotado hijos en los pezones
recordando tu boca loquísima.

Nada impide que me apetezca
lo mismo mañana, hoy mismo
aunque no navegues mis aguas!

por Nina Salinas (César)
fotografia de autor desconhecido

terça-feira, 18 de julho de 2017

Me mirabas



Me mirabas y reías en la sombra,
con esa expresión pura e inocente.
Aquella que cautiva y provoca
el pensamiento sórdido e indecente.

Bailaste tan impúdica y femenina,
con un atuendo parvo y estrecho,
ostentando tus sensuales ligas
sobre la seda negra de nuestro lecho.

Tu lengua jugueteaba con mi vista,
estimulando el deseo de tus labios.
Alzaste tu vestido, cual musa atrevida
con movimientos lentos y sabios.

De rodillas, me mirabas,
tentando mi género con tus manos.
Sonreías traviesa y succionabas
presa de un apetito desquiciado.

Ansiosa relamías y, me mirabas
como queriendo cada vez más.
Tus ojos delineados me acechaban
con una perversión estimulante.

Cual ramera escupías, mamabas...
¡Y me mirabas, haciéndolo más intenso!
Exhibías tu lengua y luego te apartabas
dejando un hilo pegajoso y tenso.

Decías acaba sobre mí, lo quiero...
y abriendo tu Entonces sentía un fuego interno,
que al apreciar posabas la cara.

Y mostrando tu lengua lechosa.
Fuí adicto a la felación,
de tu garganta y labios de diosa.

por Arcanvm (César)
fotografia de autor desconhecido 




quinta-feira, 13 de julho de 2017

Meu chocolate



Ao leite ou derretido
Com passas ou crocante
Puro ou pervertido
Com recheio
É excitante
Eu saboreio
Te mordo
E meu corpo todo
Lambuzada
Chocolate
Fina arte
Transformada
Misturada
Ao sabor supremo
Meu chocolate
Meu veneno
Você é arte
Só você extermina
Minha melancolia
Você, serotonina
Que me vicia

por Liz Christine
fotografia de autor desconhecido